CSIF, SATSE, CCOO, UGT y las Mareas Blancas cifran en 100.000 (20.000 según datos oficiales) los asistentes de una marcha convocada en Sevilla para denunciar la «mala gestión» de la sanidad por parte de la Junta de Andalucía.
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Las banderas andaluzas ondeaban alto mucho antes de que comenzara la marcha convocada este sábado en defensa de la sanidad pública. Desde los barrios cercanos a la calle José Laguillo, se oía el murmullo creciente de una multitud que, desde cada rincón de Andalucía, había decidido plantarse en el corazón de Sevilla para gritar que “la salud no es un negocio” y no están dispuestos a ver cómo la sanidad pública “se está deteriorando”.
Más de 20.000 personas, de acuerdo con las estimaciones de la Subdelegación del Gobierno, 100.000 personas, según los convocantes (CSIF, SATSE, CCOO, UGT y las Mareas Blancas), han ocupado las calles del recorrido que les ha llevado desde José Laguillo hasta las puertas del Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, bajo el lema “Contra el desmantelamiento de la sanidad pública”.
Autobuses de todas las provincias llegaron a la capital andaluza desde primera hora de la mañana, mientras que algunos ciudadanos confundían esa manifestación con otra que se ha celebrado esa misma mañana, pero por otro derecho: el de la vivienda. Desde Córdoba llegó Beatriz Lorente, quien resume el motivo de su viaje en una sola frase: “Queremos que nuestros dirigentes nos escuchen”.
Los manifestantes han recorrido las calles del centro de la capital andaluza para protestar contra el deterioro de la sanidad pública
La inquietud de profesionales y pacientes
La preocupación de esta cordobesa la ha empujado a recorrer más de 140 kilómetros. No habla como profesional, sino como una ciudadana que ha visto cómo “las listas de espera crecen y cómo los especialistas tardan meses en atender”. “La sanidad pública la necesitamos todos, sobre todo quienes no pueden pagarse una privada, no podemos permitir que esto se hunda”, dice Beatriz. Según datos recientes, en Córdoba, más de 60.000 personas esperan una cita con algún especialista o están pendientes de una operación.
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A su lado, procedentes de Cádiz, estaban Clara y su madre María del Mar. Clara cuenta cómo esperó un año para hacerse una colonoscopia urgente: “Si hubiera tenido dinero, me la habría hecho en la privada”, confiesa, “pero no puedo permitirme eso”. María del Mar, que trabaja en el servicio administrativo del SAS, habla desde el otro lado de la historia: “Los contratos que se ofrecen a los profesionales son cada vez más precarios, hay médicos y enfermeros recién titulados que duran semanas, los mejores se van”, asegura. Su testimonio pone rostro al deterioro que se denuncia: una sanidad que pierde talento por las condiciones en las que trabajan los profesionales y se queda sin manos.
También ha habido malagueños en la manifestación. Juan, rondeño y profesional sanitario en el servicio de urgencias, dice que no solo se ha personado aquí para defender sus principios, sino también su dignidad como trabajador del sistema sanitario: “Cada día somos menos en los turnos, y la gente no deja de llegar: es el caos”. “Nos reducen el salario y nos exigen más, y, al final, los que sufren son los pacientes”, lamenta Juan.
Paqui es técnica en cuidados auxiliares de enfermería en el hospital Alto Guadalquivir de Andújar, en Jaén. También como delegada del sindicato SAE, sostiene que “nos están desmontando”. Esta sanitaria y sindicalista denuncia cómo se están “levantando hospitales privados por toda Andalucía” con dinero que, a sus ojos, “debería estar en la pública”. “Desde la administración dicen promover una sanidad humanizada, pero la realidad es que no podemos cuidar a los pacientes como deberíamos”, lamenta Paqui, aludiendo al hecho de que Andalucía sea la segunda comunidad autónoma en incremento de las partidas para conciertos con la sanidad privada.
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“Una visión catastrofista”, según la Junta
En medio del gentío, Rafael, llegado desde Huelva, lanza su mensaje: “Esto es un negocio. Se están cargando un derecho para convertirlo en un negocio”. Su padre, de 82 años, lleva casi 20 meses esperando un TAC: “Hemos ido al hospital, hemos puesto reclamaciones… y nada”. Esta larga espera no es un caso aislado: Andalucía es la comunidad autónoma con mayor tiempo de espera para operaciones quirúrgicas, con una media de 169 días, superando en 45 días la media nacional.
La jornada de protesta convocada por los sindicatos y las Mareas Blancas ha contado con el respaldo de los principales partidos de izquierda y de oposición al Ejecutivo andaluz del PP que preside Juan Manuel Moreno. Entre los asistentes a esta manifestación, se han dejado ver los rostros de dirigentes políticos como la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda María Jesús Montero. Como secretaria general del PSOE andaluz, ha sido la encargada de encabezar la pancarta de los socialistas.
En una atención a medios al comienzo de la marcha, Montero se ha comprometido a que los socialistas “volverán a poner la sanidad” pública “en lo más alto” cuando recuperen el Gobierno de la Junta, algo que, ha augurado, ocurrirá “muy pronto”. Además de la ministra de Hacienda, han asistido otros dirigentes políticos como la portavoz del grupo parlamentario Por Andalucía, Inma Nieto (IU), la parlamentaria andaluza Alejandra Durán (Podemos) o el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García.
Mientras miles de andaluces clamaban en la calle que la sanidad pública “no se vende, se defiende”, la consejera de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, Rocío Hernández, defendía la gestión de la Junta, destacando el aumento del presupuesto y del número de profesionales sanitarios desde 2018. La máxima responsable en materia de sanidad ha condenado el “uso político que se está haciendo de la salud”, y se ha desmarcado de “la visión catastrofista que se quiere hacer o que se está trasladando a los andaluces” con esta movilización ciudadana, que ha congregado a más de 20 mil personas, según los cálculos de asistencia de la Subdelegación del Gobierno en Sevilla, en torno a la misma preocupación: el futuro de la sanidad pública en Andalucía.