viernes, abril 4 2025

La Xunta abre vía de diálogo con el dueño de Sargadelos para revertir el cierre ilegal y pide flexibilidad al ministerio de Trabajo

El presidente de la Xunta recuerda que «la legalidad está para cumplirse» pero demanda «facilidades» para llevar a cabo las medidas de protección a las trabajadoras, impuestas por la Inspección tras detectar dos casos de silicosis en la plantilla

El dueño de Sargadelos impide el acceso de los trabajadores a la planta de Cervo a primera hora de la mañana

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, abogó porque el Ministerio de Trabajo dé “facilidades” al propietario de Sargadelos, Segismundo García, para cumplir las medidas de protección a los trabajadores impuestas por la Inspección, tras comprobar que dos empleadas de la fábrica de cerámica de Cervo (Lugo) habían desarrollado silicosis por su exposición a sílice cristalina. Los inspectores le impusieron además una multa de 5.000 euros tras encontrar 36 deficiencias. En respuesta a esa sanción —y argumentando hacerlo para proteger la salud de la plantilla—, el propietario de la empresa, Segismundo García, anunció su intención unilateral de echar el cierre. Este jueves, sin seguir los procedimientos legales ni comunicarlo oficialmente ni al Gobierno ni a la Xunta —algo que han confirmado ambas administraciones a elDiario.es—, ha impedido la entrada de los trabajadores, que se han concentrado a las puertas de la factoría.

“La legislación laboral está para cumplirse”, admitió Rueda desde Ribadeo, a unos 45 kilómetros de Cervo, “si Inspección decide actuar es porque encontró razones y, como autoridad laboral, la Xunta tiene que flexibilizar el cumplimiento de la ley, ineludible, con la facilidad para que las medidas correctoras puedan ser cumplidas”. “Espero que, al final, volvamos a la normalidad. Haremos todo lo posible porque así sea”, confió el presidente gallego tras admitir que a la Xunta le preocupa “mucho” lo que suceda con la planta “por lo que supone Sargadelos, por los puestos de trabajo y la significación en los ámbitos de la cultura y el simbolismo”.

Poco antes era el conselleiro de Emprego, José González, quien pedía a la Inspección de Trabajo esa “máxima flexibilidad dentro de la legalidad” con Sargadelos, además de instar al propietario, Segismundo García, a retomar la actividad en la factoría de Cervo (Lugo), donde hoy ha impedido el acceso de los trabajadores. Sí ha podido entrar en la planta la alcaldesa popular de la localidad, Dolores García, quien acudió para reunirse tanto con la plantilla como con con el director de la empresa, “con la intención de llegar a un acuerdo lo antes posible” para evitar el cierre anunciado por García.

En declaraciones a los medios recogidas por Europa Press, el responsable de Emprego de la Xunta ha detallado que en la mañana de este mismo jueves se ha reunido con los responsables de las consellerías de Industria y Cultura, así como con Inspección de Trabajo en Galicia, y también ha mantenido una conversación con el administrador único de Sargadelos, Segismundo García.

Así, González ha defendido que el expediente laboral abierto contiene “deficiencias subsanables” dentro de unos plazos “abiertos todavía”. Por eso, ha pedido “la máxima flexibilidad dentro de la legalidad”, ya que, tal y como ha recordado, se trata de un Bien de Interés Cultural (BIC) y “no es sencillo hacer las obras y actuaciones necesarias”.

Además, ha asegurado que al empresario le ha solicitado que proceda a la “inmediata reapertura”. También ha señalado que en la conversación que mantuvieron le trasladó “una sensación de hartazgo”. “Espero que recapacite”, ha subrayado José González, que también ha insistido en que la Xunta ofrece “máxima colaboración” para que “el problema se pueda resolver” debido, ha añadido, “a la trascendencia que tiene una fábrica como la de Sargadelos”.

Preguntado sobre el margen de maniobra que tiene la Xunta ante esta situación, el conselleiro ha manifestado que van “paso a paso” y que el objetivo es que reabra “cuanto antes” la fábrica de Cervo, puesto que, según ha apuntado, la de Sada “está funcionando normalmente”. “Máxima colaboración con la empresa, hablamos con Inspección de Trabajo; vamos todos juntos a buscar que todo esto se resuelva cuanto antes y la fábrica continúe trabajando”, ha destacado.

En cuanto al tono de las conversaciones mantenidas tanto con Segismundo García como con Trabajo, José González ha asegurado que ha encontrado “buen tono” y “voluntad de resolver esta situación cuanto antes”. Preguntado por el coste de las reparaciones que se le demandan al propietario, el titular de Emprego ha insistido en que se trata de “deficiencias subsanables, de escasa entidad en cuanto a las obras que se tienen que resolver”. En todo caso, ha dicho entender la “posición” del empresario “cuando transmite” que se trata de un BIC y que “cualquier pieza o movimiento que se haga en la fábrica tiene dificultades”.

La alcaldesa sí entró en la fábrica

Del mismo modo, ha afirmado que ha trasladado también la “máxima colaboración de la Consellería de Cultura para que ”se pueda resolver dentro de las exigencia que supone que las instalaciones sean un BIC“.

La regidora tranquilizó a los empleados, que se mantuvieron en todo momento delante de la entrada de la fábrica, y se sentó con García, que no se acercó a hablar con los trabajadores que acudieron a sus puestos. La alcaldesa avanzó antes de la reunión con el empresario que durante la mañana negociarán con la Xunta en busca de una solución al conflicto.

A la planta acudió también un inspector de trabajo, a demanda de los trabajadores, para que quedara constancia de que se les negó el acceso a sus puestos de trabajo. Tras la revisión, el inspector se reunió con los empleados para, en un principio, recoger los nombres de los que allí estaban.

El administrador único del grupo Sargadelos comunicó en la jornada del miércoles por carta a la Inspección de Trabajo que se procedía al cierre de la planta, “ante la imposibilidad de resolver en plazo las deficiencias” que habían sido detectadas, un total de 36, lo que supuso una multa de 5.000 euros para la empresa gallega.

La oposición mete presión a la Xunta

Que la Xunta “actúe de inmediato” y “no se duerma” ha sido la reclamación unánime de la oposición. La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón, consideró “incomprensible” la respuesta “tibia” del ejecutivo popular al anuncio de Segismundo García y recordó que la desparición de la fábrica de Sargadelos supondría “mucho más que el cierre ordinario de una empresa” porque se trata de una “marca de País y un símbolo nacional de Galicia”.

Pontón recordó además que la Xunta formó parte del patronato de la Fundación Sargadelos hasta que lo abandonó cuando Eva Cárdenas, pareja del entonces presidnete de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, fue contratada por el actual propietario, y que tanto Fundación como patronato recibieron fondos públicos. Recalcó además que, además de las fábricas de Cervo y Sada —donde este jueves sí se mantuvo la actividad—, la empresa guarda “una parte esencial del patrimonio material e inmaterial de Galicia. 

Para el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, la situación es “absolutamente reversible” y reclama a la Xunta que asuma un “protagonismo total”. “No puede mirar para otro lado, como hicieron en el pasado, cuando salían del patronato de la Fundación Sargadelos, a veces, incluso, calificando esa cuestión como de conflicto de intereses”, como sucedió tras el fichaje de Eva Cárdenas, para “evitar malas interpretaciones” y “usos torticeros” de lo que poco más de un mes antes el conselleiro de Cultura anunciaba como una “oportunidad fantástica”

Besteiro ha avanzado que presentarán iniciativas parlamentarias para instar a la Xunta a poner “coto a la situación” y para que se vuelva a la normalidad y de “progreso económico”. “Creemos que Sargadelos es una empresa viable, pero no solamente desde el punto de vista económico e industrial, sino también desde el cultural”, ha zanjado.